Por qué algunos olímpicos se inyectan ácido en el pene para obtener una ventaja competitiva
Un escándalo extraordinario sacude a uno de los deportes más antiguos y técnicos de los Juegos Olímpicos de Invierno, con acusaciones de que algunos saltadores recurren a inyecciones cosméticas en sus genitales para obtener una ventaja de rendimiento. El polémico tema, bautizado como "penis-gate", ha surgido justo a pocas semanas de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026 y plantea preguntas sobre hasta dónde están dispuestos a llegar los atletas de élite para explotar ganancias marginales. En el centro de las alegaciones está el estricto sistema de medición del equipamiento de salto en esquí, que regula el tamaño y la forma de los trajes aerodinámicos de los atletas. Estos trajes están regulados hasta el milímetro, porque incluso un aumento mínimo en la superficie puede afectar significativamente la sustentación, la estabilidad y el tiempo de vuelo una vez que un saltador despega de la rampa. Según informes de medios europeos, algunos atletas masculinos estarían siendo sospechosos de inyectar ácido hialurónico, una sustancia común en procedimientos cosméticos, en sus genitales para alterar artificialmente las mediciones clave del cuerpo registradas durante escaneos de pretemporada. Estas mediciones se toman con escáneres 3D, que calculan la longitud de la zancada desde el punto más bajo de la zona genital. Los saltadores internacionales han sido acusados de manipular el tamaño de sus genitales para poder usar trajes más sueltos que generan más elevación en las competiciones. El saltador noruego Halvor Egner Granerud ha negado cualquier participación en la práctica. Una medición más larga puede permitir a los atletas usar un traje ligeramente más grande, actuando como un ala mayor en el aire y ayudándolos a deslizarse más lejos antes del aterrizaje. En un deporte donde las medallas a veces se deciden por fracciones de punto, esa elevación adicional puede ser decisiva. Las autoridades creen que las inyecciones representan la evolución más reciente de un largo juego de gato y ratón entre atletas y reguladores. En temporadas anteriores, se sospechaba que los competidores rellenaban sus zonas genitales o usaban dispositivos de silicona para manipular los escaneos. Otros fueron sorprendidos modificando trajes con costuras reforzadas diseñadas para generar más elevación. La federación del deporte ha reconocido que está al tanto de las acusaciones y está revisando sus protocolos de medición de cara a los Juegos en Italia. Las propuestas de cambios incluyen alejarse de las mediciones de tejidos blandos por completo y usar puntos de referencia óseos o controles manuales para prevenir manipulaciones. "Este es un problema complejo", afirmó un funcionario, confirmando que se está trabajando para endurecer las regulaciones antes de que comience la competición olímpica. Australia, por su parte, liderará un sólido contingente australiano para los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. El equipo probablemente incluirá a Laura Peel, dos veces campeona mundial y número uno del mundo; Danielle Scott, número 3; Abbey Willcox, número 5; y Airleigh Frigo, número 10. Reilly Flanagan, Sidney Stephens y Elise Coleiro también forman parte del programa nacional de aerials y están en pugna por la selección, con la confirmación final esperada para este mes. Por último, no hay indicios de que los atletas australianos estén involucrados en esta práctica, y no se han hecho afirmaciones que vinculen al programa de esquí acrobático australiano con el escándalo.
El sistema de medición milimétrico y la tentación de manipular para ganar más elevación
El sistema de medición de equipamiento de salto en esquí regula el tamaño y la forma de los trajes aerodinámicos hasta el milímetro, porque cada fracción de superficie puede afectar la sustentación, la estabilidad y el tiempo de vuelo de un salto. Estas mediciones se toman con escáneres 3D que calculan la longitud de la zancada desde el punto más bajo de la zona genital, de modo que cambios en la anatomía podrían influir en la talla de traje que un atleta puede usar. En temporadas recientes, los reguladores han enfrentado intentos de manipulación que van desde rellenos corporales hasta dispositivos insertados o costuras reforzadas en los trajes para crear más elevación. Los informes señalan que la controversia actual podría representar la evolución más reciente de una lucha de larga data entre atletas y reguladores, que ya ha visto sospechas de que algunos competidores tuneaban áreas genitales o usaban silicona para manipular los escaneos, o que otros modificaban trajes con costuras reforzadas para aumentar la sustentación. El organismo rector ha admitido estar al tanto de las acusaciones y está evaluando cambios en los protocolos de medición para evitar manipulaciones antes de los Juegos en Italia, con propuestas que incluyen mover la medición lejos de tejidos blandos y hacia referencias óseas o controles manuales para mejorar la verificación. "Este es un problema complejo", afirmó un funcionario, subrayando que ya se trabaja para endurecer las reglas antes de la competición olímpica. En este contexto, se ha señalado que la temporada electoral de 2026 traerá cambios significativos a la regulación de la medición, con la intención de proteger la integridad de la competencia.
Reguladores, negaciones y cambios en ciernes antes de los Juegos
Granerud, el saltador noruego, ha negado cualquier participación en la supuesta práctica, y su equipo ha asegurado que sus mediciones se realizaron bajo supervisión médica. La federación reconoce la preocupación y explica que se están considerando ajustes para reforzar la limpieza de las mediciones antes de la cita en Italia. "Las afirmaciones sobre el uso de inyecciones son objeto de investigación interna y no deben concluirse sin pruebas suficientes", declaró un portavoz de la organización. Mientras tanto, Australia mantiene su posición de no vincularse con el escándalo: "no se ha señalado ningún vínculo entre nuestro programa y estas acusaciones", dijo un responsable. Por otro lado, el equipo australiano de salto acrobático permanece en un nivel alto de expectativa para Milán-Cortina 2026. El contingente podría incluir a Laura Peel, Danielle Scott, Abbey Willcox y Airleigh Frigo, entre otros, con la selección final todavía en evaluación a medida que se acerca la fecha límite. El resto de la noticia subraya que, a medida que el evento mundial se acerca, los reguladores revisan meticulosamente cada paso del proceso de medición, con el fin de garantizar que los esfuerzos de los atletas no se desvíen de la ética y el juego limpio. La atención está centrada en evitar que estas prácticas puedan abrir una vía para tretas que determinen el resultado de las competiciones antes de que se disputen las carreras.