El secreto de Coca‑Cola al descubierto tras 139 años
El secreto de Coca‑Cola, una de las fórmulas comerciales más celosamente guardadas del mundo, podría no permanecer secreto por mucho más tiempo. Zach Armstrong, científico y creador del canal de YouTube LabCoatz, afirma haber descifrado la fórmula misteriosa de 139 años. Según sus experimentos, el sabor que tantos amamos resulta ser más del 99% azúcar. Esto probablemente no sorprenderá: basta con leer la etiqueta para saber que un litro de Coca‑Cola contiene aproximadamente 110 g de azúcar, 96 mg de cafeína, 0,64 g de ácido fosfórico y colorante caramelo.
In This Article:
- La clave está en los sabores naturales y en cómo se replica
- La receta básica: una mezcla precisa de aceites esenciales
- Notas de sabor que podrían faltar y cómo se descubrieron
- El papel de los tanninos y la forma de obtenerlo
- El producto final y la viabilidad de producción casera
- Conclusión: curiosidad, antioxidación y límites
La clave está en los sabores naturales y en cómo se replica
Sin embargo, eso no implica que embotellar tus propias bebidas en casa sea fácil. La verdadera clave reside en la composición de los llamados 'sabores naturales' que dan a Coca‑Cola su sabor distintivo. Descifrar de qué estaba compuesto ese restante 1% llevó a Armstrong más de un año de análisis científico, pruebas de sabor y ensayo y error. Y la fórmula resultante cuesta apenas unos céntimos para producir una cantidad casi infinita de Cola. Lo que hace que Coca‑Cola sea tan difícil de replicar en casa no es solo el secretismo con el que se protege la fórmula, sino el estatus legal de su ingrediente clave. Uno de los principales saborizantes en Coca‑Cola es un extracto de hojas de coca libre de cocaína. Este extracto es producido por la Stepan Company, que es la única entidad comercial en Estados Unidos con una licencia para importar hojas de coca, y no venden al público. Sin embargo, eso no disuadió a Armstrong, que reclutó la ayuda de una prueba química llamada espectrometría de masas. Este proceso descompone una sustancia en un gas cargado eléctricamente y la separa en sus moléculas componentes, creando una 'huella digital' de todas las moléculas. Con esa huella, Armstrong fue capaz de empezar a construir una réplica de Coca‑Cola químicamente exacta sin ninguna hoja de coca.
La receta básica: una mezcla precisa de aceites esenciales
La receta básica implica mezclar una amplia variedad de aceites esenciales en una proporción muy precisa. La receta de Armstrong incluía aceite de limón, aceite de lima, aceite de árbol de té, aceite de canela, aceite de nuez moscada, aceite de naranja, aceite de cilantro y un sabor natural parecido a una nota de pino llamada fenchol. Esta mezcla luego necesita envejecerse al menos 24 horas antes de diluirse con alcohol alimentario. Sorprendentemente, la mezcla es tan concentrada que un lote de aceites esenciales es suficiente para producir 5.000 litros de Coca‑Cola. Sin embargo, Armstrong no quedó completamente satisfecho con el sabor de su sustituto. Un estudio publicado en 2014 por científicos de la Universidad de Illinois en Urbana‑Champaign encontró que Coca‑Cola también incluye notas de sabor frescas y refrescantes que a menudo pasan desapercibidas. A pesar de igualar casi exactamente la huella química de la Coca‑Cola, la versión réplica carecía de estas notas. El avance consistió en comprender que las hojas de coca son esencialmente una forma de té, naturalmente rica en tanninos. Los tanninos son sustancias naturales con un sabor amargo o astringente que se encuentran en vino, té, café, chocolate y frutos secos. Producen esa sensación de sequedad bucal que podrías asociar con un vino tinto muy seco o un espresso amargo. Sin embargo, como los tanninos no son volátiles, no suelen aparecer en la espectrometría de masas, lo que explica por qué pasaron inadvertidos. Afortunadamente, los taninos del vino también se venden en forma de polvo soluble en agua que podría añadirse fácilmente a la receta de la cola.
Notas de sabor que podrían faltar y cómo se descubrieron
Para el producto final, los tanninos y el agua se mezclan con colorantes caramelo, vinagre, glicerina para espesar, cafeína, azúcar, extracto de vainilla y ácido fosfórico. Un litro de la solución basada en agua se aromatiza con solo 20 mililitros de una versión altamente diluida de la mezcla de aceites esenciales, se calienta y se mezcla con agua carbonatada. Según Armstrong y sus catadores, el resultado es casi indistinguible de la original. Aunque el coste inicial de los ingredientes y del equipo necesario es bastante alto, una vez diluido, cuesta apenas unos céntimos hacer litros de Coca‑Cola. Y, para quien quiera probarlo en casa, todos los ingredientes son completamente legales y obtenibles a través de mercados en línea. No obstante, Armstrong señala que algunos de los productos químicos pueden ser irritantes o tóxicos cuando no están diluidos, y recomienda usar equipo de protección para manejarlos.
El papel de los tanninos y la forma de obtenerlo
El hallazgo clave fue darse cuenta de que las hojas de coca son esencialmente una forma de té, naturalmente rica en tanninos. Los tanninos son sustancias naturales con un sabor amargo o astringente que se encuentran en vino, té, café, chocolate y frutos secos. Producen esa sensación de sequedad bucal que podrías asociar con un vino tinto muy seco o un espresso amargo. Sin embargo, como los tanninos no son volátiles, no suelen aparecer en la espectrometría de masas, lo que explica por qué pasaron inadvertidos. Afortunadamente, los tanninos del vino también se venden comercialmente en forma de polvo soluble en agua que podría añadirse fácilmente a la receta de la cola.
El producto final y la viabilidad de producción casera
Para el producto final, los tanninos y el agua se mezclan con colorantes caramelo, vinagre, glicerina para espesar, cafeína, azúcar, extracto de vainilla y ácido fosfórico. Un litro de la solución basada en agua se aromatiza con solo 20 mililitros de una versión altamente diluida de la mezcla de aceites esenciales, se calienta y se mezcla con agua carbonatada. Según Armstrong y sus catadores, el resultado es casi indistinguible de la original. Aunque el coste inicial de los ingredientes y el equipo necesario es bastante alto, una vez diluido, cuesta apenas unos céntimos hacer litros de Coca‑Cola. Y, para quien quiera probarlo en casa, todos los ingredientes son completamente legales y obtenibles a través de mercados en línea. No obstante, Armstrong señala que algunos de los productos químicos pueden ser irritantes o tóxicos cuando no están diluidos, y recomienda usar equipo de protección para manejarlos. La Daily Mail ha contactado a Coca‑Cola para comentar.
Conclusión: curiosidad, antioxidación y límites
Este reportaje muestra cómo la curiosidad humana empuja a intentar replicar un ícono de sabor, pero también deja claro que la receta original de Coca‑Cola sigue protegida por leyes y prácticas de seguridad. Armstrong advierte que, si alguien intenta reproducirla, debe considerar los riesgos y las normativas vigentes. Mientras tanto, el Daily Mail ha intentado obtener un comentario de Coca‑Cola para ampliar la historia.